1 marzo, 2021

Bajo el cobijo de una casita de campaña, una mujer de la tercera edad espera recuperación de su hijo internado en el IMSS

Dos mujeres se turnan el cuidado del enfermo fuera del Hospital General de Zona (HGZ) 89 del IMSS


ESTADO DE MÉXICO, enero 16 (VOTO EN BLANCO).- En una pequeña casita de campaña montada al ingreso del Hospital General de Zona (HGZ) 89 del IMSS, doña Balbina Abarca pasa el día y la noche en espera de que su hijo salga del coma en el que cayó debido a una intoxicación en su sangre por insuficiencia renal. La pandemia les obligó a buscar atención en este hospital tan lejano de su hogar, son oriundos de Tlajomulco.

Los problemas de su hijo comenzaron en julio de 2020, cuando se presentó por primera vez la complicación por insuficiencia renal. Buscaron atención médica en Tlajomulco, pero la reconversión hospitalaria que se llevó a cabo para atender la pandemia los obligó a trasladarse hasta el HGZ 89 que se encuentra en los cruces de las avenidas Chapultepec y Agustín Yáñez, en el corazón de la ciudad, a poco más de dos horas de distancia de su hogar.

Ella, junto con su nuera y consuegra Emma Capiz, se turnan en el cuidado de su hijo, la casita de campaña la montó para pasar la noche ahí y no tener que regresar hasta su hogar en un fraccionamiento muy retirado en Tlajomulco, dice que no quiere estar lejos por si llegara a suceder algo.

“Donde me agarre en la noche o madrugada, cualquier cosa, estoy muy lejos. No hay camiones, ni dinero para venir en taxi, sale muy caro, prefiero estar aquí. Ni duermo, la verdad, el piso es muy frío y está muy duro”, dijo doña Balbina.

Hasta el momento no han tenido mayor problema frente a la pandemia, no se han contagiado su hijo, nuera, consuegra o ella, pero sí han notado que la atención ha sido más lenta porque no hay personal, esto lo confirma doña Emma Capiz, la consuegra.

“Lo pasaron a urgencias y ahí estuvo todo el día sentado, malo, inconsciente. Entré y salió mi hija llorando, le pregunté qué pasó y me dijo que se puso malo, no despertó, no está respirando. Me pasé corriendo y fui con las trabajadoras sociales. No quiero que pasen esas cosas, hace dos años falleció mi marido también de lo mismo, igual, no quiero que pase más. Yo quería que alguien me ayudara para que lo bajen (a piso de terapia intensiva), voy a buscar al director, a ver qué pasa, porqué no lo bajaron, lo tienen dormido nada más. Desde ayer lo tienen preparado, lo iban a bajar y no lo bajaron para que le hagan hemodiálisis”, dijo Emma Capiz.

Doña Balbina cuenta que su hijo requiere un trasplante de riñón, su otra hija será la donante, se realizaron los estudios de compatibilidad, estaban en este proceso cuando lamentablemente se presentó esta nueva complicación.

Ahora esperan que recupere salud suficiente para que pueda llevarse a cabo el trasplante, pero no tienen una fecha o tiempo claro de cuándo pueda ocurrir, aseguró que por la pandemia en el IMSS no le han puesto “alguna traba” para este procedimiento, pero es aún muy prematuro.

Ambas mujeres mayores de 60 años esperan sentadas bajo los rayos del sol las noticias de la evolución de su hijo y yerno, respectivamente, ahí toman calor luego de una noche fría, con la esperanza de que salga pronto para poder regresar a su hogar.