El falso gobierno de izquierdas en España: lecciones de política

Otros Mundos


octubre 8th, 2019


 

España se encamina a una nueva vuelta electoral para el 10 de noviembre después de que los partidos políticos representados en el parlamento no se pudieron poner de acuerdo para formar gobierno. [1]. La batalla de fuerzas que se ha vivido, las presiones externas, los relatos contrarios y acusatorios, entre otras cosas, han manchado la política del país y nos han dado una lección sobre cuándo se quiere gobernar con la intención de beneficiar a la gente y cuándo con la intención de beneficiar al partido.

LA IZQUIERDA

Entre las diferentes definiciones de izquierda política, la que más me gusta es la que la identifica con la coherencia y con el gobernar para el pueblo; la derecha sería la que engaña y la que gobierna para beneficio de su propio grupo. [2]. Desde luego que no es una definición científica, para eso hay otras que identifican a la izquierda como defensoras de una economía más justa y una sociedad más igualitaria, también hay otras que identifican a la izquierda como impulsora de ciertas luchas sociales históricas: feminismo, derechos LGBT, derechos de minorías raciales, nacionales o étnicas, etc., un humanismo social, en fin.

Precisamente esto último es lo único que rescata el PSOE de Pedro Sánchez para llamarse a sí mismo de izquierdas. Sin un discurso de verdadera justicia social (ni acciones para caminar hacia allá), sin hablar de desigualdad económica, del robo de los bancos a los españoles o de la crisis de las hipotecas que dejó a cientos en las calles, el PSOE quiere atraerse al electorado de izquierda, dejar a un lado al partido que sí habla de estas cosas y gobernar el país en solitario. [3].

UN POCO DE HISTORIA

En el 2018, después de que al PP de Mariano Rajoy (entonces presidente del gobierno de España) se le enjuiciara por un escándalo de corrupción conocido como la “trama Gürtell”, Podemos (el otro partido de izquierda de España) respaldó a Sánchez en una moción de censura, incluso después de que éste no hizo lo propio cuando Podemos presentó una propia unos meses antes. Con esto, Podemos, sin pedir nada a cambio, entregaba a Sánchez el gobierno; esto a pesar de que la lógica electoral decía que darle esa posición a Sánchez le quitaría votantes a Podemos en la próxima elección… justo lo que sucedió.

Tras las elecciones de hace unos meses, a pesar de que el PSOE no logró la mayoría necesaria para gobernar en solitario, y sólo después de que los partidos de derecha se negaron a apoyarlo, intentó un acuerdo con Podemos. El PSOE condicionaba a que se vetara al líder del partido, Pablo Iglesias, a participar en el gabinete y sólo entregaba control de unos ministerios insignificantes (el 5% del presupuesto, a pesar de Podemos conformar el 33% de la coalición de gobierno). Aun así, Podemos dijo que aceptaría el trato, siempre y cuando se aceptaran unas políticas de mejora de empleo en España. A pesar de ser una política de izquierdas, el PSOE se negó y condenó a la repetición de elecciones. [4].

¿POR QUÉ NO PUEDE HABER GOBIERNO DE IZQUIERDAS EN ESPAÑA?

Analizando el caso desde un punto más pragmático, podemos ver que Pedro Sánchez y el PSOE no quieren formar una coalición con Podemos por 4 razones: Primero, por presión de la CEOE, que es la agrupación de mega ricos que manejan las finanzas de España. Este grupo no quiere que entre Podemos al poder porque saben que impulsará políticas que disminuirán los privilegios que tanto han gozado. Hay que recordar dos cosas: que ya en el 2016 presionaron al PSOE para que no hiciera coalición con Podemos, lo que prácticamente quebró al partido por una temporada [ver: Crisis del PSOE 2016]; y que todos los partidos de España, menos Podemos, tienen deudas con bancos, lo que les resta independencia para gobernar para todos.

Segundo, porque Pedro Sánchez no quiere que Podemos y su líder, Pablo Iglesias, le quite protagonismo. Esta es una lógica de la mercadotecnia política: el gobierno tiene todos los micrófonos a su disposición para ganar apoyos; al compartir el gobierno, si una de las partes impulsa con mayor fuerza políticas más populares, eventualmente podrá desplazar a su compañero. Pasó en Italia con Matteo Salvini empezando como socio minoritario en la fórmula de gobierno y creciendo fuertemente por su carisma natural hasta opacar a su gris socio y primer ministro de Italia, Giuseppe Conte. Este gobierno terminó por quebrarse con Salvini habiendo aumentado su popularidad, algo que Pedro Sánchez no quiere para Podemos.

Tercero, por egos personales. Esta, al igual que la anterior, es parte inherente de la política de masas y de espectáculo. Los políticos se conocen y se detestan. En vez de discutir para generar acuerdos y construir, se construyen egos y alianzas electorales, al mismo tiempo que se destruye la posibilidad de hacer política para todos: “¿Cómo voy a dejar que alguien que llegó hace tan poco se aproveche de lo que yo construí con alianzas estratégicas desde hace años?”

Y cuarto, porque Pedro sabe que si no pacta con Podemos y espera, en la próxima elección le irá mejor: el poder, especialmente el mediático, favorece al que lo ostenta, al dueño de los micrófonos, al que maneja el relato. Las encuestas de intención de voto vuelven a mostrar crecimiento para el PSOE y una caída para Podemos. Esto le dará una mejor posición para negociar y para dejar a los de Podemos o fuera del gobierno o con una posición insignificante dentro del mismo.

Al que no le va bien con todo esto es a los españoles, a los que se les engaña en campaña cuando se les promete una cosa y se hace otra; ni le va bien a la izquierda, la que se limita en sus propuestas y ensucia su imagen; ni tampoco le va bien a la política, a la que se le desvirtúa cuando se utilizan sus plataformas con mentalidad electoral (para vencer a los otros) en vez de con mentalidad política (para construir todos juntos), todo por anteponer el beneficio del partido al beneficio de la población.

 

 

*Mientras escribo esto, descubro que una de las facciones internas de Podemos decidió deslindarse del partido y participar de forma independiente en las elecciones. Habrá que ver cómo evoluciona, pero lo más probable es que esto vuelva aún más lejano un gobierno de izquierdas en el país.

**Me gustaría precisar que, aunque en este texto hablo sobre la izquierda, de forma personal no apoyo la división ideológica. En este ensayo utilizo estos conceptos para situarme con mayor pertinencia en un caso donde lo que discute es, en palabras de los propios actores, la conformación de un “gobierno de izquierdas”.

 

Notas:

  1. En España, a diferencia de México, se tiene un sistema parlamentario donde los ciudadanos votan diputados para formar el parlamento y es éste el que, según acuerdos entre los partidos, escogen a uno de los líderes para formar gobierno. Esta forma de gobierno, muy común en países europeos, casi siempre deriva en gobiernos de coalición (donde ningún partido tiene mayoría absoluta y tiene que compartir gobierno con otros partidos), mientras que en España tradicionalmente no fue así por su sistema bipartidista. Ahora que el bipartidismo se ha roto y existen 4 partidos grandes, un quito entrando con fuerza y varios regionales con presencia mínima, los partidos se ven en la necesidad de negociar y compartir el poder, lo cual ha llevado a la parálisis política y a la repetición de las elecciones.
  2. En realidad, se encuentra empatada con la del tornillo: hacia la derecha se oprime, hacia la izquierda se libera. Pero esto es más bien anecdótico, volvamos a lo serio.
  3. Me corrijo, en realidad el PSOE sí habla de estas cosas en campaña, precisamente apelando a este votante de izquierdas, sólo para olvidarlo todo al pasar la elección.
  4. De hecho, después de la moción de censura que hizo presidente a Sánchez, se tuvieron que negociar los presupuestos del Estado. Podemos condicionó su apoyo a que se incluyeran medidas como el aumento al salario mínimo (de 800 a 900 euros). A pesar del rechazo inicial de Sánchez, el acuerdo finalmente se pactó y los españoles vieron una de las mejoras económicas más sustanciales de los últimos años.

Adán Caballero/ @AdanJCaballero

 

 

Este es un espacio de opinión y no representa la postura del medio, sino la del autor

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