La verdadera mafia del poder

Tojil


julio 5th, 2019


Los últimos días las primeras notas de planas periodísticas nos han sacudido, no sólo por evidenciar los graves casos de secuestro, homicidio y violencia generalizada que enfrenta nuestro país. Sino también, por evidenciar las terribles deficiencias que imperan en las instituciones encargadas de garantizarnos seguridad y de procurarnos justicia. Las deficiencias las deficiencias van desde las fallas en los actos de investigación más urgentes y apremiantes cuando se comete uno de estos delitos, como lo más elemental el levantamiento y resguardo de la escena del crimen, hasta técnicas de mayor sofisticación como la geolocalización geográfica de un teléfono celular o la investigación de redes de vínculos entre organizaciones criminales.

Al preguntarnos, ¿quién está detrás de todas estas incompetencias que parecen perpetuarse en nuestro país? Al preguntarnos ¿cuáles cabezas deberían de rodar para “aquietar los ánimos”? las respuestas parecen repetirse por años y los años: “el fiscal del caso”, “el director de la policía” o “el Gobernador o Jefa de Gobierno” y en caso más extremos, hasta la de las leyes y textos constitucionales que según dichos de algunos “son la realidad del problema”.

Sin embargo, esa es precisamente la respuesta que por más de 100 años se ha dado cuando se trata de mejorar los problemas de procuración de justicia o de seguridad pública, y desafortunadamente es la misma respuesta que ha sido fallida una y otra vez.

Ante todo este desconcierto, existe una duda que invade ¿en verdad hay una mafia del poder buscando que las cosas nunca funcionen como deberían funcionar? ¿existe un pacto generalizado para hacer que hacemos como hacemos, pero que al final no pase más que lo mismo? ¿Quién pierde y quien gana? ¿Quién encabeza esta verdadera mafia del poder?

Pues resulta que para pesar de todos la “verdadera mafia del poder” existe, la diferencia es que no existe solo en la cúpula de lujosos empresarios, ni de lujosos funcionarios. Sino que esta presente en una gran e inmensa red de ministerios públicos, policías de investigación, secretarios, defensores y hasta asesores jurídicos, secundados por sus jefes y los jefes de sus jefes, que junto a los muchos otros grandes problemas que acarrean las instituciones de procuración de justicia hacen que para cualquier titular o mando sea imposible realizar o implementar cualquier mejora o cambio. Cuando todo el aparato va contra corriente, cuando la justicia se ha vuelto un mercado negro cotidiano, qué en nada molesta a muchos litigantes y usuarios, que apoyan o por lo menos las toleran silenciosamente estas tropelías.

¿Qué hacer entonces ante las crisis? Las respuestas mágicas no existen, pero lo que si es posible adivinar es que las respuestas fallidas están destinadas a fallar de nuevo. La respuesta es simple, no habrá cambios mientras no se acepte que muchas fiscalías y policías (no todas hay honrosas excepciones) están completamente cooptadas por la corrupción y la ineficiencia. En algunos casos con mandos medios y operadores carentes de vocación, de capacitación, sobre saturados y faltos de una vida laboral “sana” por decir lo menos, laborando turnos de hasta 20 horas, sin hojas, sin toner, con sistemas informáticos completamente deficientes y sin la menor idea de que rumbo tomar en el desarrollo de sus casos.

En medio de estas mafias, sin mucho que celebrar y mucho que atender, el pasado 18 de junio se cumplieron 11 años de la reforma constitucional más importante del sistema de seguridad y justicia. Sin embargo, pese a todas las vicisitudes y por muy extraño que parezca, hoy definitivamente estamos mejor que hace 50 y que hace 10 años. Las respuestas no están en fórmulas mágicas, no están en reformas legales, no están solo en “cortar cabezas” ante lamentables escándalos. Si de verdad queremos cambiar tenemos que empezar por desmantelar la verdadera mafia del poder en la justicia penal, por reconocer dónde están los problemas y atenderlos de raíz no con falsas esperanzas ni placebos.

 

El problema mayor, es que todo esto debe ser rápido, pues la impunidad y la inseguridad crecen. La paciencia social se agota.

 

 

 

Estefania Medina y Adriana Greaves

Directoras de TOJIL

 

 

www.tojil.org

TOJIL: Asociación Civil dedicada al litigio penal estratégico para reducir la impunidad.

Redes Sociales

Facebook: Tojil

Twitter: @ TojilAJ

Instagram: tojil_ac

Comentarios





Inline
Please enter easy facebook like box shortcode from settings > Easy Fcebook Likebox
Inline
Please enter easy facebook like box shortcode from settings > Easy Fcebook Likebox
Designan nuevo comisionado de Policía Estatal en Oaxaca

El gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat condecoró a Castillejos Solís por participar en la captura del ‘Chapo’ Guzmán Oaxaca.- El...

Close