5 mayo, 2021

¿Quién manda en tierra de nadie?

Foto: Reuters

 

A estas alturas, ya todos sabemos más o menos lo que ocurrió el pasado jueves 17 de octubre en Culiacán, Sinaloa. Autoridades locales capturaron en un operativo a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, pero, al verse rebasadas por los miembros del crimen organizado, decidieron soltar al detenido para evitar más violencia.

Al día, siguiente, durante la conferencia mañanera de todos los días, el presidente expresó su postura ante lo sucedido en tres puntos importantes. Primero, que el avalaba la decisión tomada, pues había vidas en peligro; segundo, que esa era la diferencia con anteriores gobiernos, que ellos no querían más muertos; y tercero, que la estrategia (de seguridad) va muy bien, pero que es muy difícil que los medios conservadores lo acepten.

A esto se suman dos posturas más. La expresada vía Twitter por la secretaria de la función pública Irma Eréndira Sandoval, en donde ella y toda la SFP reconocían la “templanza y prudencia” que guiaron el actuar del presidente. Esto acompañado de un pequeño infográfico titulado “No hay comparación”, el cual enfatizaba la sensatez del actual presidente en contraste a la supuesta imprudencia de Felipe Calderón.

Y la de la presidenta y secretaria general de MORENA, Yeidckol Polevnsky. Quien en un video de YouTube y junto a un grupo de personas, expresó igualmente su reconocimiento al “valor y humanismo” del presidente y que “si él no hubiera salido, la masacre habría sido tremenda”; todo esto para finalizar el mensaje con un “AMLO estamos contigo” recitado al unísono por todos en el video.

A partir de estas declaraciones y dándole una revisada a los comunicados oficiales que se han hecho al respecto, resulta muy evidente el giro narrativo que se le ha dado a los hechos. Gracias al buen juicio del presidente, se salvaron vidas y eso es lo que lo diferencia de antiguos presidentes, que a él sí le importan las personas.

Sobre esto dos cosas muy importantes. Primero, liberar a Ovidio Guzmán López fue la mejor decisión.

De acuerdo con varios reportes, los miembros del narcotráfico atacaron la zona y la unidad habitacional militar en donde se encontraban las familias del ejército, secuestraron tanto militares como civiles e incluso amenazaron con detonar dos pipas de combustible al interior de la ciudad; todo esto si no entregaban a Ovidio. Y ante una situación en la cual las fuerzas armadas se encontraban rebasadas tanto en número como en poder de fuego por los criminales, cualquiera que crea que lo mejor era seguir el combate hasta las últimas consecuencias, es alguien profundamente irresponsable, insensible y desconsiderado de las vidas de las personas.

Y segundo, el giro narrativo que el gobierno que le ha dado a los hechos es igualmente irresponsable e incluso hasta ofensivo.

Celebrar que el presidente tomó la decisión de liberar a Ovidio es distraer la atención de lo que realmente pasó, que la ineptitud de la directiva de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana puso a las autoridades de Culiacán en la difícil situación de tener que decidir entre Ovidio o la vida de cientos de inocentes. La pésima planeación del operativo, así como la falta de refuerzos pusieron en peligro la vida de todos y cada uno de los más de 600 mil habitantes de Culiacán. Y esto para nada es un reclamo a las fuerzas armadas, ellos hicieron lo que pudieron con lo que tenían, algunos de ellos incluso dieron su vida en el cumplimiento de su deber; esto es un reclamo a la irresponsabilidad del gobierno y al insensible oportunismo con el que están utilizando esta crisis para reforzar su discurso.

No puede ser posible que ante una situación así, los mensajes de solidaridad de los legisladores sean para con el presidente, quien cabe recalcar estaba en Oaxaca mientras esto sucedía, y no para con las personas. No puede ser posible que ante una situación así, se insista con que la estrategia de seguridad va muy bien, pero que los medios no lo quieren aceptar. No puede ser posible que el gobierno no pueda garantizar la seguridad de las familias de quienes combaten al crimen organizado.

No puede ser posible que el gobierno afirme con tanta seguridad que a ellos sí les preocupan las personas porque evitaron que empeorara una situación que su misma ineptitud generó.

Y finalmente, no puede ser posible que, ante todo esto, el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana Alfonso Durazo no haya presentado su renuncia aún.

 

Por Carlos Quiroz / @friscoyote

 

 

 

Este es un espacio de opinión y no representa la postura del medio, sino la del autor