18 octubre, 2021

Venus nunca tuvo océanos, revela un estudio

Voto en Blanco (14 de octubre de 2021) || Rubén Martínez

En los últimos años, se han acumulado pruebas que sugieren que los planetas alrededor de la tierra y en galaxias lejanas pudieron ser habitables, con un clima similar al terrestre y con vastos océanos

Planetas rocosos que alguna vez pudieron albergar vida, pero ahora parecen ser lugares inhóspitos. Lamentablemente de estas teorías ahora un estudio descarta a Venus como un lugar templado.

Un estudio publicado en la revista científica APS Physics reveló un modelo donde se moldea el clima de Venus y la Tierra en sus primeros años. Aparentemente Venus nunca se enfrió lo suficiente como para permitir la condensación del agua en estado líquido. Lo que se pensaba al principio de su descubrimiento como un planeta tóxico, se confirma.

Aunque Venus tiene muchas similitudes con la Tierra. Tiene un tamaño y una composición similares, el estudio menciona que una vez cuando el Sol era más joven y más frío, Venus debería haber tenido un clima más templado.

El cielo de Venus está lleno de espesas nubes de ácido sulfúrico y su presión atmosférica a 0 grados de altitud la cuál es casi 100 veces mayor que la de la Tierra.

Aterrizar en Venus no sería una buena idea. La superficie del planeta tiene una temperatura promedio de 471 grados Celsius (880 grados Fahrenheit).

Pero debido a las similitudes entre los dos planetas, los científicos creen que Venus podría ser una señal de lo que el futuro depara a la Tierra, ya que el brillo del Sol continúa aumentando.

La investigación anterior ha encontrado evidencia de que los océanos nunca pudieron crearse, especialmente cuando el Sol era alrededor de un 30 por ciento más tenue y por lo tanto más frío de lo que es hoy.

El equipo de investigadores de este estudio, dirigido por el astrónomo Martin Turbet de la Universidad de Ginebra en Suiza, han demostrado que Venus nunca fue como la Tierra.

Para la investigación, simularon el clima de la Tierra y Venus al comienzo de su evolución, hace más de 4 mil millones de años, cuando la superficie de los planetas aún estaba fundida. Las altas temperaturas asociadas significaron que cualquier agua habría estado presente en forma de vapor, como en una olla a presión gigante. Para que este vapor se condense en nubes y llueva sobre la superficie, Venus debería haberse enfriado durante varios miles de años.

El modelo climático les mostró que las nubes podrían haberse formado en la creación del planeta, pero solo en el lado nocturno más frío del planeta. Esto no solo no evitaría que la radiación solar llegara al lado diurno, sino que habría calentado el planeta al generar un poderoso efecto invernadero en el lado nocturno.

Esto significaría que el vapor de agua nunca podría haberse condensado en la atmósfera, y mucho menos en cantidades suficientes para llover sobre el planeta y llenar océanos enteros durante milenios.

Este estudio también mostró que la Tierra con vapor también podría haber sucedido, incluso con un Sol más débil. De hecho, si la radiación solar hubiera sido más fuerte, la Tierra podría haber terminado como Venus.

El estudio completo puede leerse en: https://www.nature.com/articles/s41586-021-03873-w