25 junio, 2022

Mayas cuidaban sus dientes con incrustaciones de piedras preciosas

  • Las incrustaciones de piedras preciosas que se encontraron en numerosas dentaduras mayas cumplían un fin estético en la nobleza Mesoamericana y era el cemento que las sujetaba y actuaba como elemento protector ante infecciones y caries, brindándoles una excelente salud bucal.

Voto en Blanco (26 de mayo de 2022) Laura Angélica Ortega Sanvicente

Para los nobles Mayas, el tener incrustaciones de gemas en los dientes era un elemento habitual, siendo el jade una piedra preciosa que apreciaban mucho y puede encontrarse incrustada en calaveras de toda Mesoamérica.

El equipo de investigación a cargo de Gloria Hernández Bolio del Instituto Politécnico Nacional de México, tras analizar detalladamente la sustancia resinosa que recubre las piedras, comprobaron que los mayas utilizaban ciertos tipos de incrustaciones dentales para proteger sus dientes de infecciones y caries.

Los mayas tenían una excelente salud bucal, a modo de ejemplo la calavera del rey Janaab’ Pakal de Palenque conservaba todavía la mayoría de sus dientes en perfecto estado, a pesar de haber muerto a la venerable edad de 80 años.

Hernández y su equipo lograron aislar la materia orgánica que mantenía sujeto el cemento de arena, encontrando elementos beneficiosos para la salud dental como la esclareolida, un extracto de la salvia que hoy en día es utilizada por la medicina tradicional, que previene la inflamación de las encías.

Al morir los mayas, se ponían una gema en la boca, porque para ellos la boca era una parte del cuerpo profundamente simbólica, ya que consideraban que el alma de las personas se materializaba en su aliento, es por eso que con la gema colocada en el difunto, recogían su espíritu antes de su enterramiento,.

A pesar de que estéticamente fuera agradable, la instalación de gemas era algo extremadamente doloroso, consistía en perforar el diente con un pequeño taladro accionado por un arco, y luego incrustaban la piedra tras cubrir el agujero con cemento, pasta que se ha conservado en la mitad de perforaciones dentales excavadas por los arqueólogos.

Pese a someterse a intervenciones tan extremas, como perforarse y afilarse los dientes, la mayoría de las dentaduras encontradas aún conservan una gran parte de dientes.

 

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