2 diciembre, 2021

#Opinión || Me disfrazo para preservar, no para insultar

Voto en Blanco (31 de octubre de 2021) || Por Rosa Lealde

Si hay algo que viene a nuestra mente en vísperas de Halloween y Día de Muertos son los disfraces, pero ¿De dónde surgen? ¿Por qué lo hacemos? ¿Qué onda con lo políticamente correcto y la apropiación cultural? Si te interesa saber la respuesta a estas interrogantes te recomiendo seguir leyendo…

La historia de los disfraces en la humanidad es grande, se sabe que se remonta incluso a los antiguos romanos, egipcios y celtas, quienes gozaban de portar maquillajes y máscaras para celebrar a sus dioses y algunos cambios de estación.

Sin embargo a quienes les debemos directamente el gusto por los disfraces en vísperas de otoño es a los antiguos celtas, quienes hace más de 2 mil años celebraban su festival pagano Samhain, que marcaba el final del verano y el comienzo de la mitad “más oscura” del año en las islas Británicas, en este las personas solían vestir con pieles de animales para confundirse con los espíritus que salían esa noche y además gozaban de realizarse bromas entre sí.   

Durante la primera mitad del siglo XX, los disfraces de día de brujas eran verdaderamente aterradores, ya que se seguían las creencias celtas de que éstos ahuyentaban a los espíritus paganos, por ello muchas personas optaban por vestirse con sábanas, máscaras lúgubres y ropas oscuras.

Durante los años 60’s y con el auge de la cultura pop en el mundo, los disfraces se resignificaron y comenzaron a ser menos escalofriantes y anónimos, ya que muchos retomaron los atuendos de las películas como Star Wars o Justice League y se dejaron de lado los atuendos de miedo.

Fue en los años 90’s cuando el pueblo mexicano comenzó a implementar algunos aspectos del Halloween en la celebración del día de Muertos, en ese entonces, ya era prácticamente normal comenzar a ver algunos elementos como disfraces de brujas, diablos, máscaras y calabazas mezclados entre los tradicionales alfeñiques y cempasúchil, y es que las festividades tienen mucho en común entre sí y se acoplan las uñas con las otras, pero nunca siendo una sola.

¿Existen disfraces malos?

Con anterioridad ya se había abordado el tema de “apropiación cultural”, mismo que se refiere a apropiarse de algún aspecto de una cultura, despojarlo de su significado real y darle un uso vago o comercial que resulta ofensivo para la cultura original. 

Partiendo de lo anterior, nos encontramos con algunos atuendos que hoy en día resultan dolorosos para algunas culturas, por ejemplo, el de “nativo americano”, que es comercializado mundialmente perpetuando un estereotipo y despojando al atuendo de su significado original; lo mismo pasa con aquellos que sexualizan o estereotipan una profesión, véase por ejemplo aquellos de colegiala, doctora, enfermera, monja, etc., ya que fomentan ideas sexualizadas sobre las profesiones.

Recordemos que no es malo divertirse portando un disfraz, sino perpetuar estereotipos erróneos y despojar del significado real algo que es importante para otras culturas, por ello recuerda que no importa de qué elijas disfrazarte este año, siempre y cuando seas respetuoso con los demás.

 

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