16 abril, 2021

Esto decía la carta de despedida de Kurt Cobain

Hoy es el aniversario de la muerte de Kurt Cobain, 27 años se cumplen desde el día de su suicido, 27 años tenía cuando, sentado en la sala de su casa en Seattle con una escopeta en mano selló lo que sería uno de los episodios más impactantes de la escena musical de la década.

Dejó una carta con sus últimas palabras, y esto fue lo que decía.



ESTADO DE MÉXICO, abril 5 (VOTO EN BLANCO).-
Hace 27 años que el mundo de la música rock se conmocionó con la noticia del suicidio de Kurt Cobain, cantante, músico y compositor estadounidense, conocido por haber sido el cantante, guitarrista y principal compositor de la banda grunge Nirvana.

Un miembro más del llamado “Club de los 27”, músicos sobresalientes que murieron a dicha edad y, culturalmente se les ha agrupado debido a su pernicioso estilo de vida, donde las drogas, el alcohol y la depresión son los vectores que vinculan sus fatales destinos.

Kurt Cobain dejó además de un sin número de fans consternados, una brillante carrera en la música que parecía estar en la cúspide, una hija y una esposa desoladas.

Detrás de si quedo una escena por demás impactante y una carta, que contrario a lo que podríamos imaginar, no dedicó, ni a su esposa ni a su hija directamente. Su carta de despedida tenia como destinatario a su amigo imaginario de la infancia “Boddah”, en ella podemos leer un poco de lo que lo aquejaba, algo de los demonios que lo atormentaban, desde no sabemos cuanto tiempo antes de que tomara el camino del suicidio.

 

Imagen de la carta original de Kurt Cobain

“Hablando como el estúpido con gran experiencia que preferiría ser un charlatán infantil castrado. Esta nota debería ser muy fácil de entender. Todo lo que me enseñaron en los cursos de punk rock que he ido siguiendo a lo largo de los años, desde mi primer contacto con la, digamos, ética de la independencia y la vinculación con mi entorno ha resultado cierto. Ya hace demasiado tiempo que no me emociono ni escuchando ni creando música, ni tampoco escribiéndola, ni siquiera haciendo rock’n’roll. Me siento increíblemente culpable. Por ejemplo, cuando se apagan las luces antes del concierto y se oyen los gritos del público, a mí no me afectan tal como afectaban a Freddy Mercury, a quien parecía encantarle que el público le amase y adorase. Lo cual admiro y envidio muchísimo. De hecho, no los puedo engañar, a ninguno de ustedes. Simplemente no sería justo ni para mí. Simular que me lo estoy pasando el 100% bien sería el peor crimen que me pudiese imaginar. A veces tengo la sensación de que tendría que fichar antes de subir al escenario. Lo he intentado todo para que eso no ocurriera. (Y sigo intentándolo, créeme Señor, pero no es suficiente).

Soy consciente de que yo, nosotros, hemos influido y gustado a mucha gente. Debo ser uno de aquellos narcisistas que sólo aprecian las cosas cuando ya han ocurrido. Soy demasiado sencillo. Necesito estar un poco anestesiado para recuperar el entusiasmo que tenía cuando era un niño. En nuestras tres últimas giras he apreciado mucho más a toda la gente que he conocido personalmente que son fans nuestros, pero a pesar de ello no puedo superar la frustración, la culpa y la hipersensibilidad hacia la gente. Sólo hay bien en mí, y pienso que simplemente amo demasiado a la gente. Tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El típico Piscis triste, sensible, insatisfecho, ¡Dios mío! ¿Por qué no puedo disfrutar? ¡No lo sé! Tengo una mujer divina, llena de ambición y comprensión, y una hija que me recuerda mucho como había sido yo.

Llena de amor y alegría, confía en todo el mundo porque para ella todo el mundo es bueno y cree que no le harán daño. Eso me asusta tanto que casi me inmoviliza. No puedo soportar la idea de que Frances se convierta en una rockera siniestra, miserable y autodestructiva como en lo que me he convertido yo. Lo tengo todo, todo. Y lo aprecio, pero desde los siete años odio a la gente en general…Sólo porque parece que a la gente le resulta fácil relacionarse y ser comprensiva. ¡Comprensiva! Sólo porque amo y me compadezco demasiado de la gente. Gracias a todos desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo por sus cartas y su interés durante los últimos años. Soy una criatura voluble y lunática. Se me ha acabado la pasión, y recuerden que es mejor quemarse que apagarse lentamente. Paz, amor y comprensión. Kurt Cobain.

Frances y Courtney, estaré en su altar.

Por favor, Courtney, sigue adelante por Frances, por su vida que será mucho más feliz sin mí. Los quiero. ¡Los quiero!

El obscuro momento por el que pasó Cobain tiene que ser para todos nosotros un recordatorio fehaciente de que la depresión es un problema real que no debe menospreciarse. Debemos mantenernos alerta a las señales de aquellos que nos rodean para poder ser un punto de apoyo y auxilio en caso de ser necesario, y  para aquellos que se sientan empáticos con sus palabras y estén pasando por un episodio de depresión, reconocer que es normal sentir episodios de ansiedad, angustia, miedo o tristeza, que es una enfermedad y como tal tiene tratamiento, pedir ayuda no debería de ser motivo de vergüenza.

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