24 enero, 2022

#Opinion || American Dream Plan B

Voto en Blanco (14 de diciembre de 2021) || Rubén Martínez

Cuando alguien se refiere al “sueño americano” (American Dream) de inmediato llegan bonitas imágenes de un futuro próspero, rascacielos, grandes montañas y la bandera de rayas y estrellas ondeando en el horizonte. Una vida en los suburbios, un pasto bien cortado y muy verde y quizás, también un perro. Un padre con un trabajo estable, con el que pueda mantener a toda su familia, una madre con modales refinados y dos o tres hijos. 

Esas imágenes puestas se han incrustado en nuestra mente gracias a las inspiradoras películas de Hollywood y motivadoras charlas de celebridades mostrando lágrimas y sonrisas de oreja a oreja en televisión por cable. 

Es un sueño moderno, nacido en la posguerra, en medio del comunismo, donde la esposa es ama de casa y lo único que necesita para terminar de ser perfecta es tener el mejor electrodoméstico moderno que anuncian en todas partes, hay comida en la mesa todos los días y los niños practican deporte. 

¿Saben lo que todas esas imágenes no tienen? Es lo que realmente sucede detrás, en bambalinas con las personas que hacen funcionar el espectáculo, las familias inmigrantes, de color, los ignorados. La realidad de la desigualdad, los privilegios negados, el racismo.

Los ideales estadounidenses mitificados con los padres fundadores de Estados Unidos han cambiado, la pintura se desgastó. Las puestas de sol con la bandera gringa al fondo no dan las mismas esperanzas y oportunidad para los mismos estadounidenses. 

Personas expertas en el tema ya han hablado antes de la muerte del “sueño americano”, no es algo nuevo o sorprendente, pero sí es muestra que perdió su identidad. 

En los últimos años, las crisis económicas han puesto en jaque a miles de estudiantes y jóvenes en un problema alucinante con deudas estudiantiles enormes, una situación que se ha llevado poco a poco a los extremos, el mejor país del mundo, con las mejores universidades ya no son tan asequibles ni para la clase media.  

En 2017, la autora Carol Graham publicó un libro llamado “Happiness for all?”, una investigación dónde aborda las grandes brechas entre los ricos y pobres de Estados Unidos y cómo la sociedad media y pobre no cree que el trabajo duro sea una solución para terminar sus problemas económicos. También, muestra que son más propensos a sufrir de enfermedades y mayor estrés que los latinoamericanos que sonríen más, trabajan más y son más pobres.  

Es raro porque parece que las cartas se han volteado y aunque esto no cambia la realidad, independientemente de su raza, el “sueño americano” está muerto debido a la actual desigualdad de riqueza en Estados Unidos.

Mientras el mundo evoluciona, también lo hacen los trabajos y la tecnología, esto requiere que existan empleos donde se exija mayor educación que la básica y secundaria. Para la clase trabajadora, esto no está a su alcance con los ingresos de un estadounidense promedio. Conseguir una educación universitaria es más difícil de lograr para los que no tienen los recursos suficientes. 

En 1985, Bob Dylan cantaba en ‘Clean Cut Kid’: (Dylan, 1983) “He bought the American dream but it put him in debt”, una canción antiguerra, donde un niño no puede adaptarse a la vida soñada, porque las guerras pusieron al sueño americano en una deuda, pero aun así, se pueden comprar hamburguesas y refrescos. 

En 2019 y 2020, la BBC publicó una serie de artículos con las tres grandes deudas que asfixian a los Estados Unidos. La guerra, el desempleo y los préstamos estudiantiles.

Acorde a especialistas y medios como The Wall Street Journal, en el 2020, más de 30 millones de personas solicitaron un préstamo de desempleo, el mayor número desde la Gran Depresión. 

La brecha generacional entre los que sí “disfrutaron del sueño americano” y la actual, es exageradamente amplia. La clase trabajadora podía terminar de pagar sus deudas, completar su educación y tener un trabajo sencillo de $5 dólares la hora. Hoy ese no es el caso. La inflación ha aumentado a un ritmo alarmante, mientras que el salario mínimo no lo ha hecho. 

Es muy complicado poder pagar una educación e ir a la universidad con un solo trabajo, el sueño ya no es vigente. El costo de las viviendas para la generación milenial es 40% más alto que en 1980.

La definición del sueño americano de generaciones anteriores no está al mismo nivel. Hoy se menosprecia a los millennials por su inestabilidad financiera. A esto hay que sumar los otros problemas que hacen imposible alcanzar esos beneficios. De ninguna manera es posible para todos los estadounidenses debido a la desigualdad racial, la desigualdad de género y muchas otras cosas que hacen que las personas se vean despojadas de cualquier oportunidad del “sueño americano”.

El pasado mes de agosto se hizo tendencia que los estadounidenses dejaron sus trabajos de forma masiva. El Departamento de rotación laboral y trabajo hizo una encuesta donde se calculó que 4.3 millones de personas renunciaron a sus trabajos. La principal razón fue la seguridad laboral y mejores pagos. 

Algo que se llamó “The Great Resignation”, el mayor número de renuncias en dos décadas, esto se hizo popular en foros de internet, donde las personas publicaban en sus redes sociales capturas de pantallas enviadas a sus jefes, donde explicaban sus razones para renunciar a sus trabajos. Esto con la finalidad de buscar mejores sueldos, ambientes laborales y ayudar a otras personas a encontrar trabajos dónde fueran menos explotados y más felices. 

Esto fue sorprendente, se dijo en un principio que la pandemia fue un catalizador, salarios bajos y trabajar desde casa. Particularmente para la clase trabajadora fue como un despertar a las crecientes desigualdades y poco a poco se ha ido tomando un nuevo sentido, haciendo que las personas evalúen lo que quieren de sus vidas y de sus trabajos.

No se puede asegurar que esta sea una solución definitiva a una tremenda crisis, pero tal vez si es un plan B al sueño americano. 

Tom Petty ya lo había dicho en su disco ‘Hypnotic Eye’ del 2014, el sueño americano, el plan alternativo, consiste en tomar ese respiro, confiar en tus instintos y luchar por lo que se quiere.  

En los momentos de crudeza y realidad social, a veces esos pequeños instantes musicales y de reflexión es donde se recupera el aliento, dónde no se apuesta por la felicidad fácil, las promesas y las farsas de la política, el control de las industrias y la manipulación de los medios. Nadie entiende más el “American Dream” que los que trabajan y sudan por él, los que no duermen y sueñan por hacerlo realidad.

 

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