25 junio, 2022

Feminicidios que han estremecido al EDOMÉX

  • La realidad supera la ficción, la muestra son aquellas historias llenas de dolor y violencia que envuelven los casos de mujeres víctimas de feminicidio, son historias que reflejan el significado de ser mujer en el EDOMÉX, el significado de la injusticia.

Voto en Blanco (09 de marzo de 2022) || Getsemani Quiroz Rosas

Fátima, Alexa y Neftali son los nombres de tres mujeres que enfrentaron el odio, el deseo, la maldad y el arrebato de personas sin razón, sin valores, sin amor, sin respeto ni humanidad. Son nombres que se suman a las largas listas por las que se pide justicia, por las que se alza la voz, por las que se rompen cosas, se pintan monumentos, por las que se necesita lograr cambios, para que ni un nombre de ninguna mujer más tenga que ser añadido.

El caso de Fátima Ocurrido el 5 de febrero de 2015, la adolescente fue interceptada por Luis Ángel Atayde Reyes y Misael N mientras regresaba a casa de la escuela, los hechos iniciaron cuando los ya mencionados, hoy declarados legalmente como culpables, la amagaron con un instrumento punzocortante y la trasladaron hacia un terreno boscoso, ubicado a 60 metros de la carretera Toluca-Naucalpan, sitio donde la agredieron sexualmente y luego la privaron de la vida dejándole caer una piedra en la cabeza.

Su cuerpo fue encontrado gracias a la búsqueda de familiares y vecinos de la localidad al percatase de que no llegaba a su domicilio.

En cuanto al proceso de investigación y sentencia para los culpables, se tuvieron demasiadas consideraciones y se les permitió una libertad que ellos no le dieron a Fátima; gracias a los procesos penales y al trabajo realizado por el Ministerio Público de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), organismos de la sociedad civil como el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) y los familiares de la víctima, se logró demostrar la culpabilidad de Hernández Tecruceño y fue condenado a prisión vitalicia por el feminicidio de Fátima, hecho que sucedió hace más de seis años.

En el caso de Alexa la justicia llegó un año después; a los 18 años fue secuestrada el 14 de septiembre de 2020 y hallada el 23 de septiembre en el camino al Ajusco en Xalatlaco. Los hechos iniciaron cuando ella salió junto con su hermanita para encontrase con un amigo, después su familia recibió una llamada en la que solo escucharon las palabras “las tenemos”, después de las negociaciones con esta clase de personas que dan el mismo valor de mercancía a una mujer, lograron recuperar a la niña, pero a Alexa no. Su cuerpo fue encontrado con signos de violación y violencia al interior de una cueva en el Ajusco.

La sentencia para los presuntos responsables llegó un año después, pero aún están en proceso para determinar si son o no culpables y si existen más involucrados en este delito.

La impunidad se hace presente y la facilidad que encuentran algunos para atentar contra la vida de las mujeres, provoca miedo, incertidumbre y también lucha.

En el caso de Lefni, la historia inició el martes 22 de febrero alrededor de las 15:00 horas, que fue la ultima vez que supieron de ella. Los reportes dejan claro que se encontraba en el centro del municipio de Almoloya del Rio, pero nunca llegó a casa. Su cuerpo fue hallado el 24 de febrero en el basurero de Santiago Tianguistenco, con signos de violencia y dentro de bolsas negras.

Su caso envuelto en impunidad, ni siquiera existe un sospechoso, la incertidumbre de no saber por qué a ella que, como muchas, no le hacia daño a nadie.

Ser mujer no tiene que ser un riesgo, ser mujer no tiene que terminar en destinos violentos, solo se pide justicia, igualdad, seguridad, tranquilidad, respeto y paz.

 

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