2 diciembre, 2021

Feria del Alfeñique de Toluca: una historia llena de sabor y color

Voto en Blanco (30 de octubre de 2021) || Redacción y fotografías por Cristina Colmenares

Octubre es el mes más esperado por la mayoría de mexiquenses, en especial los Toluqueños, ya que los portales de la capital mexiquense se llenan de vida y color gracias a la tradicional Feria del Alfeñique, la cual se instala en los portales del municipio días previos a la celebración de Día de Muertos. Antes de contar la historia de la Feria del Alfeñique, es importante relatar los orígenes de este particular dulce, ya que es una herencia árabe y española. 

La palabra alfeñique proviene del árabe “alfanaid”, que significa concentrado de guarapo y hacía referencia a una pasta hecha a base de azúcar cocida y alargada en barras delgadas y torcidas. La receta del alfeñique llegó a tierras mesoamericanas gracias a la conquista, ya que los españoles trajeron esta receta en ellos; además, en un principio se hacían solo figuritas de gallina y venados. 

Por su parte, la Feria del Alfeñique de Toluca inició en 1630, cuando la corona española otorgó el permiso de realizar este dulce a un avecindado llamado Francisco de la Rosa, quien instaló su negocio sobre la Calle Real, hoy Calle Independencia. Con el paso del tiempo, se sumaron otros artesanos, quienes colocaban sus productos a lo largo de los portales en pequeñas mesas y otros más lo hacían sobre el mercado que se ubicaba en lo que hoy es el Cosmovitral.siempre se ha instalado a mediados de octubre y finaliza el 2 de noviembre.

Así fue el inició de esta tradición, año con año, los artesanos vendían sus productos de alfeñique, así como las tradicionales calaveritas de azúcar, incorporando con el paso del tiempo más dulces. Fue hasta 1985 cuando el ayuntamiento otorgó a los artesanos las estructuras metálicas de los puestos que se colocan en los portales de Toluca. Además, los arcos de Los Portales se vieron engalanados con diversas muestras artísticas, desde pinturas, hasta fotografías de creadores locales. 

Actualmente, en la Feria del Alfeñique participan alrededor de 84 artesanos, los cuales pertenecen a la Unión de Artesanos del Alfeñique y Dulce Regional de Toluca. La mayoría de estas personas viven en El Cóporo, Huitzila, La Retama, San Juan Chiquito, Santa María de las Rosas, San Bernardino, San Sebastián, Santa Bárbara y San Miguel Apinahuizco.

La elaboración de los dulces de alfeñique comienza en marzo y termina en octubre, ya que algunos productos necesitan realizarse en época de calor para evitar que se dañen por la humedad. 

Por otro lado, hoy en día se elaboran diversas figuras, desde frutas, verduras  y platillos de la gastronomía mexicana en miniatura, hasta animalitos como gatos, puerquitos y aves. Además, no sólo se vende alfeñique y calaveritas de azúcar, sino también calaveras de chocolate, dulces de pepita, amaranto, jamoncillos, obleas y todo tipo de dulces típicos. 

El alfeñique se convirtió en un icono representativo de Toluca a tal grado que, en el 2014, se inauguró el Museo del Alfeñique, el cual es interactivo y alberga la historia de este tradicional dulce, así como de la Feria que año con año se realiza. 

En el 2020, por motivos de la pandemia, participaron poco más de 50 artesanos, el aforo en los portales se vio reducido y básicamente, fue algo totalmente diferente a lo que estábamos acostumbrados, sin embargo, poco a poco nos estamos adaptando a una “nueva normalidad”, gracias a lo cual, este año, la feria contó con la participación de todos los artesanos, cuyos puestos fueron modificados con ventanas de vidrio o plástico para garantizar una mejor limpieza de los productos. 

Lo anterior, sumado a que las autoridades indicaron que se recibiría un aforo máximo del 70% y con todos los protocolos sanitarios, de hecho, se observaron varios elementos del cuerpo de Protección Civil, quienes procuraban que los asistentes usaran gel antibacterial y el cubrebocas. Desafortunadamente, parte del fracaso de todo el sistema sanitario durante la Feria del Alfeñique, se debe a la negligencia de los visitantes, quienes se negaban a seguir las normas sanitarias. 

Finalmente, es importante mencionar que, pese a todo lo malo que se pueda decir de esta edición de la Feria del Alfeñique, necesitábamos sentir el ambiente de vida que nos da esta festividad previa al Día de Muertos. Estas fechas, nos hacen sentir más vivos, más sensibles, más conectados con la vida y con la muerte. 

 

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