18 octubre, 2021

#Opinión || Regreso a clases en el Estado de México ¿Una Acción Forzada?

Voto en Blanco (8 de octubre de 2021) ||  Melissa Saldaña

El Estado de México se sumó a los esfuerzos de la Secretaría de Educación Pública e impulsó el regreso a las aulas en la nueva normalidad, recordó a todos que el artículo 3° de nuestra Constitución estipula que tenemos derecho a una educación de calidad, característica de la que muchos dudaban manteniendo la educación remota, pero habrá que ver las curiosidades a más de un mes del regreso, ¿de verdad se apeló a la calidad?, ¿el Estado también recordará que otro de los derechos fundamentales es la salud? 

La pandemia obligó a todos a darse cuenta de la importancia de los espacios escolares, pero aún más de la labor de los profesores como parte fundamental del desarrollo de los niños. La educación remota llevó a muchos al punto de no saber lo que estaban haciendo, las quejas se intensificaron, era evidente, para todos, el poco avance que había bajo esta modalidad, así que el Gobierno de México tomó cartas en el asunto y brindó su mejor opción: el regreso a las clases presenciales (voluntario pero no tan voluntario).

El panorama en el Estado de México no dio de otra, regresas o te estancas, avanzarían sin ti desde casa, porque las instrucciones fueron claras para los más de 4.5 millones de alumnos de educación básica, el regreso sería voluntario y escalonado, trabajo en conjunto de padres, maestros, autoridades y alumnos, pero ¡Aguas! porque aquellos que osaran decidir por mantenerse en casa se enfrentarían a un abandono, nada de clases o asesorías en línea, los profesores se dedicarían a lo presencial y no había internet ni posibilidades en las escuelas para mantenerse pendientes de los demás.

Dividieron a los padres entre la seguridad de sus hijos y una educación eficaz, y ni se diga a los profesores que buscaban acuerdos y medidas porque algunos no podían dejar que la educación fuese así de selectiva, ese no era el plan que habían trazado en mayo de 2021, cuando dijeron que las escuelas optarían por un plan escalonado durante el semáforo verde, pero, para agosto, el Estado de México enfrentaba una caída en picada del verde al naranja en una semanas, a la alza de los casos de COVID-19.

Pero se seguía apelando a la calidad y la no deserción, ya se había estimaba que el rezago educativo de los alumnos durante la pandemia rebasaba el 5% de la matrícula, según Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) y más de 45 mil casos de deserción, según fuentes de Excelsior, entre la pérdida de interés y motivación para la escuela hasta la enorme brecha digital y tecnológica más visualizada que nunca apuntaban a una recuperación dolorosa para el sistema educativo.

Ahora que ya los padres ‘decidieron’ que sus hijos volvieran a la escuela, tenían que asegurarse de que estos se mantuvieran seguros, tener que limpiar y organizarse porque esto iba a ser al menos cada dos semanas; y cuidado con no venir porque podrías poner en riesgo a tu hijo; cuidado con no sumarte a las donaciones de insumos de limpieza para la escuela, porque los municipios ya amablemente habían dado su palabra de que tal vez en las escuelas no faltaría el agua y esa ya era suficiente ayuda, te tocaba a ti, padre, ser parte de las acciones, ofrecerte para estar en uno de los filtros sanitarios de la escuela. Si no cumples con alguno de estos pasos tu hijo podría enfermar, sería solo responsabilidad tuya, ¡De nadie más!, pero al menos ya no tendrías un recordatorio escrito y firmado porque confirmara tu culpabilidad ¡Menos mal!

Con todo a su favor, solo podría salir una cosa mal, tener un caso confirmado de Covid-19 y tener que parar actividades… y pasó en al menos 20 escuelas del Estado hasta el 14 de septiembre, más de 180 contagios dentro de las escuelas, agregando otros 170 planteles, donde se presentaron síntomas en la primera semana de clases, tal parece que cada día más niños se sumaban a la modalidad presencial, ya 2 millones de niños acudiendo intermitentemente lo cual obliga a todos a redoblar esfuerzos.

La Organización Panamericana de Salud invitó a México a reevaluar la situación y el retorno a clases, y precisaron que pese a ser muy temprano para concluir que el regreso a clases puede ser un detonador para un pico de la alza en casos COVID, las cifras dejaban ver que se habían provocado contagios dentro de las escuelas, contagios que suman a los reportados diarios, lo curioso es la negación y minimización de estos casos por parte del Subsecretario Hugo López-Gatell, quien sigue afirmando ‘vamos bien’ no ha pasado nada, sólo el 0.3% de la población estudiantil de México se ha contagiado en la escuela durante las primeras tres semanas ¿Qué puede salir mal?

Pero la economía continúa reactivándose y para muchas familias resulta alarmante costear entre 5,000 y 80,000 pesos por un familiar enfermo, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) 

De hecho, resulta alarmante el simple hecho de dejar a tu hijo en la escuela, padres de familia compartieron con Voto en Blanco la preocupación y miedo que sintieron en un principio y lo mucho que pensaron para enviar a sus hijos a la escuela, afirmando que creyeron conveniente en regreso porque en casa un padre no sustituye los conocimientos y experiencia de un maestro o una maestra.

La invitación está puesta por la OPS a esperar y mantenerse atento sobre la vacunación a menores, de esta forma, para proteger a los niños que asisten, sería bueno dejar de pensar que los niños no son personas imprescindibles para la vacunación contra COVID.

Además, si es verdad que México fue de los últimos países en retomar las clases presenciales y por esta razón era urgente, no está de más mirar el panorama hacia las experiencias de otros países que fracasaron mientras la vacunación de la mayoría de su población se concretó y los casos se vieron reducidos hasta los 5,000 casos positivos confirmados diarios, para alcanzar esa meta México necesita completar el segundo cuadro de vacunación de una gran mayoría y reportar el 61% menos de casos al día.

Lo cierto es que hasta hoy el esfuerzo conjunto entre padres, alumnos y maestros se da bajo un sistema de plena confianza, depositar la salud propia o la de su familia al coste de brindar la educación que los niños merecen, los casos de éxito en escuelas suman una comunicación y organización de la comunidad, de la unión y la empatía de todos; una situación cuestionable para muchos puede ser la oportunidad de otros para demostrar a los niños que a la adversidad se le suma trabajo en equipo y equipara muchos beneficios.

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