24 enero, 2022

Stefanny Loaiza: la evidencia de la violencia hacia adolescentes en México

  • Reprender con golpes y jalones a tus hijos, es violencia; ser mayor de edad y sostener una “relación sentimental” con una menor de edad, es violencia. Y alguien tiene que ver más allá de los hechos en el caso de Stefanny Loaiza.

Voto en Blanco (2 de diciembre de 2021) || Melissa Saldaña

En días recientes circularon fotografías y vídeos donde supuestamente se captaba a Stefanny Loaiza, hermana de la influencer Kimberly Loaiza, ser sacada de un restaurante por su padre, quién la golpeaba y tiraba del cabello.

La cuenta de Instagram que difundió el video aseguró que todo se dio a raíz de que el padre se enteró de que su hija de 17 años estaba en un restaurante comiendo con un hombre mayor, con quién sostiene una relación sentimental.

Steffany está siendo con señalada como la niña de 17 años que salió con un hombre mayor y por eso su papá tuvo que sacarla a golpes de aquel restaurante, pero lo cierto es que la última que debe ser juzgada es ella.

El adulto que sale con una adolescente

El hombre con quién estaba se presume tiene más de 30 años, presuntamente por las fotografías que circulas podría tratarse del exnovio de Kenia Os, Mario Barrón, un adulto en ningún momento puede aprovecharse del poder que le da su edad sobre un menor de edad para que este “consienta” una relación sentimental.

Este hombre debería estar siendo juzgado, pero no por el hecho de que ‘se fue o no hizo nada’ mientras el papá violentaba a Stefanny, si no por su pedofilia, consecuencia del desorden mental de la efebofilia, que por su edad se aproveche de la carencia de madurez física y mental de una adolescente en desarrollo para mantener una relación sentimental.

Aquí el adolescente no consciente nada, pese a que de su boca provenga un “sí”, pues apelar a la seducción de un adolescente es parte del delito y causa de una falta de educación sexual en nuestra población joven.

El Estado Mexicano reconoce a los menores de 18 años como ‘niños’ y por ello debe apelar a la máxima seguridad de su bienestar, la coerción y manipulación sentimental de un adulto hacia un niño es violencia y debe ser castigada.

El hombre con el que Steffany se encontraba esa noche en el restaurante cometió un delito en público, delito que podría agravarse a ‘estupro’ si es que por algún medio llevó a la adolescente a tener relaciones sexuales, y podría pasar de 3 a 6 años en prisión.

El padre que violenta a su hija adolescente

Por otra parte, tenemos al papá de Stefanny, quien en pro de la razón y oposición a que su hija sea victima de un hombre adulto, se traslado hasta el lugar para ponerle fin a esa relación, hacer saber a su hija que él sabía todo y no permitiría que continuasen.

Stefanny es una menor de edad, legalmente aún está bajo la tutela de sus padres y estos deben velar por su bienestar en primera instancia, prevenir que sea víctima de delitos y procurar por su salud física y emocional.

Nadie juzga la decisión del padre en no consentir dicha relación, es su derecho y su obligación, en realidad actuó bien al pensar en el bienestar de su hija, aunque los actos no fueron ni por poquito los correctos o aceptables.

La violencia proviene de cualquier persona y en cualquier formato, por cualquier razón, no hace falta justificar al hombre argumentando que él es su padre, golpear a tus hijos es violencia, tengas la razón que tengas.

No es un derecho que viene con el manual para ser padre, y eso ya deberíamos de saberlo, no es reprender a sus hijos, se llama violencia familiar y se castiga con tres a siete años de prisión.

Recordemos que un adulto tiene más fuerza física que un niño, además al ser su padre se concentra en un nivel de autoridad superior, que le permite cometer el delito con ‘mayor facilidad’.

En la sociedad mexicana hemos consentido y justificado el poder golpear a nuestros niños, ni hemos hablado sobre el abuso en las relaciones de adultos con menores de edad, la violencia que sufre Stefanny se encapsuló en sólo un video y deja ver la realidad de muchas más menores.

El caso de Loaiza es un reflejo de las mil 827 denuncias por estupro en todo el país, y el incrementó del 28% anual en el numero de llamadas por violencia hacia niños, sin contar que, el 80% de los casos no son denunciados.