23 octubre, 2021

E-WASTE: Residuos electrónicos, un problema en México y América Latina

Voto en Blanco (30 de septiembre de 2021) || Yesenia Acevedo 

La mala gestión de los aparatos electrónicos se ha convertido en una de las peores plagas de la era de las nuevas tecnologías.

La constante innovación de la tecnología hace que nuestros aparatos se queden obsoletos rápidamente, provocando así que nos deshagamos de ellos al momento. 

El Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas (PNUMA) calcula que se generan, en todo el mundo, cerca de 50 millones de toneladas de aparatos electrónicos al año.

Composición De Los Residuos electrónicos 

Estos aparatos son complejos y en su interior resguardan una serie de materiales altamente contaminantes y peligrosos: metales pesados como el mercurio, plomo, cadmio, cromo, arsénico o antimonio, los cuales son susceptibles de causar diversos daños no solo para la salud sino para el medio ambiente.

En especial, el mercurio, ya que produce daños al cerebro y el sistema nervioso; el plomo, por su parte, potencia el deterioro intelectual, debido a que tiene efectos perjudiciales en el cerebro y todo el sistema circulatorio; el cadmio, puede producir alteraciones en la reproducción e incluso llegar a provocar infertilidad; y el cromo, está altamente relacionado con afecciones en los huesos y los riñones.

 

Reciclaje 

El 80% de los desechos electrónicos terminan en vertederos o en el medio natural sin la gestión de reciclaje adecuada, según un informe sectorial publicado por iniciativa de siete entidades de la ONU.

En el informe Una nueva visión circular para la electrónica: Es hora de un reinicio global ( A New Circular Vision for Electronics) indica que menos del 20% de la basura electrónica, a nivel mundial, recibe el tratamiento adecuado para su reciclaje.

De continuar así, la ONU estima que podría haber hasta 120 millones de toneladas de residuos electrónicos en 2050.

¿Riqueza escondida en los vertederos?

Si enfocamos este problema en materia económica, podemos afirmar que la mala gestión de los residuos electrónicos provoca cada año pérdidas valoradas en alrededor de 62.500 millones de dólares. Según los autores de A new circular vision for electronics, “hay 100 veces más oro en una tonelada de basura electrónica que en una tonelada de mineral de oro”.

Por otro lado, de acuerdo con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), se descartaron aproximadamente US$21.500 millones de oro y US$13.000 millones en cobre.

Tan solo un teléfono inteligente promedio llega a contener hasta 60 elementos de la tabla periódica, entre los que destacan los metales pesados, los cuales son muy valorados en la industria electrónica por su alta conductividad. Dichos elementos pueden recuperarse, reciclarse y usarse como materia prima secundaria para nuevos productos.

Por esta razón se cree que es más factible incentivar el reciclaje de residuos electrónicos, ya que la mayoría de estos aparatos pueden ser reciclados en su totalidad y, a su vez, es más viable obtener esos minerales por medio del reciclaje que por medio de la naturaleza.

Envió y Recepción de residuos electrónicos.

La mayoría de los desechos electrónicos del mundo se producen en Australia, China, la Unión Europea, América del Norte, Corea del Sur y Japón.

Un estudio en Nigeria encontró 60.000 toneladas de basura electrónica que fueron ilegalmente enviadas al país en 2015 y 2016.

Gran porcentaje de los residuos electrónicos producidos por grandes países son enviados a los países pobres, en ocasiones de forma ilegal, para ser procesados de manera informal en un sector que incluye a niños o mujeres embarazadas, donde se ven expuestos a los compuestos tóxicos que afectan gravemente a su salud. 

El número de personas que trabajan en estos sectores informales se desconoce, sin embargo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que en Nigeria participan hasta 100 mil personas, mientras que en China alcanza las 690 mil personas. 

El caso de México

Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dieron a conocer estimaciones sobre la cantidad de basura electrónica generada por los mexicanos, y según instituciones internacionales, en el país se produce 1 millón de toneladas de basura electrónica anualmente.

Asimismo, la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) y la Asociación Internacional de Desperdicios Sólidos (ISWA), suponen que cada mexicano produce entre 7 y 10 kilogramos de basura electrónica al año.

Con esos datos, México se coloca en el tercer puesto de productores de basura electrónica en América Latina, de acuerdo con el experto del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad, Heberto Ferreira.

La generación de esos desechos es un problema que se deriva de políticas públicas insuficientes, además de los malos hábitos de la comunidad que, al renovar equipos de poca duración como celulares, pantallas, microondas, etc., no los envían para que estos sean procesados y reciclados como es debido. 

Considerando el crecimiento de la población en México y de continuar sin una cultura para reciclar y separar estos residuos, los expertos estiman que para 2050 se estarán generando 2 millones de toneladas de basura.

La Regulación en México 

En México no se cuenta con una normatividad específica que se enfoque en el reciclaje de basura electrónica. Contamos con la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPEGIR), la cual define a los RAEE como residuos tecnológicos y los clasifica como residuos de manejo especial, por lo que los estados y municipios son los encargados de su prevención, transporte, almacenamiento, manejo, tratamiento y disposición final, sin embargo esta ley sólo define la clasificación de los residuos, pero no asigna responsabilidades concisas sobre su proceso de manejo y esto da apertura a un mercado informal.

De acuerdo con autoridades de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), sólo 8 de los 32 estados cuentan con normativas relacionadas con manejo de RAEE, de hecho, en 2018 se identificó a 153 empresas a nivel nacional con una capacidad autorizada de 235,859 toneladas de RAEE.

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