24 enero, 2022

#Opinión || Entre ser y no ser… yo, compro

Voto en Blanco (14 de diciembre de 2021) || Melissa Saldaña

Compras, promociones, 2×1, compras, meses sin intereses, descuentos, compras, liquidaciones, compras, letreros rojos, espectaculares, compras, anuncios en internet, T.V., radio y compras, el Buen Fin es el evento comercial más grande del año en México.

Similar al mundialmente famoso Black Friday estadounidense, México dedica, desde 2011, una temporada a la emoción por las compras de fin de año, que para este 2021 se extendió por 7 días listos para materializar deseos.

¡Es una locura!, 95 mil empresas, 32 estados de la república, 130,000 negocios físicos y online, pequeños, medianos y gigantes, una meta de 239,000 millones de pesos de derrama económica, un sorteo millonario, diversas modalidades de pago, atracción turística, más de mil funcionarios de Profeco en campo, atención telefónica durante todo el día, todo en tan sólo 168 horas.

El Buen Fin es una fiesta sin duda alguna a la que todos quieren asistir, muchos se encuentran a la espera de este momento para gastar los ahorros del año o el aguinaldo adelantado de sus trabajos, y nadie lo niega, ¡a todos nos gusta comprar!

Y las cifras no mienten, desde 2011 hemos visto crecer potencialmente la derrama económica, cada vez más negocios se suman y la tecnología se ve involucrada promoviendo los e-commerce.

Estamos ante un evento totalmente estructurado y en su mayoría regulado, donde todo el sistema acuerda un proceso que lleva una semana que supone un repunte en la reactivación económica y el mejoramiento de la calidad de vida de las personas.

Pero la crítica es dura y plantea el Buen Fin como la oportunidad predilecta para el consumismo, para el gasto desmedido por encima de las posibilidades económicas de una sociedad con un salario mínimo de $141.70 y un gasto promedio de $5,000.00 sólo en promociones de este magno evento.

Entonces tenemos que reconocer a este enorme monstruo de color rojo que asecha con sus letras blancas llevando números y signos de menos, colocando porcentajes de descuento, sonriendo por 6, 8 o 12 meses sin intereses que te puedes encontrar en cualquier parte, incluso dentro de casa.

Es una calamidad que mientras las etiquetas y letreros te dirán 50% de descuento, la realidad es que sólo estarás ahorrando el 20% del costo que tenía en agosto o septiembre, una trampa, un asecho a la economía, incitando al 45% de consumidores de el Buen Fin a comprar tecnología avanzada que probablemente no es indispensable, que lleve a la resaca moral días después del furor por las compras.

Tenemos ante nosotros cifras y testimonios que llenan a todos de incertidumbre por las compras y las modalidades de las oscuras corporaciones para atraer a más y más personas bajo mensajes subliminales que sin que te des cuenta ya te tienen con un carrito lleno.

Y, como lo dijo este año Ricardo Sheffield, el titular de la Profeco, “hay que promover un consumo razonado, saludable, seguro e informado”.

Y vayamos por partes, el consumo razonado existe, siempre ha existido, que compres donde compres y compres lo que compres estás siendo racional y no un títere del sistema y muchos menos víctima sin salida de lo subliminal. No hay más que decir, los humanos primitivos existieron hace miles de millones de años, hoy respondemos a estímulos más grandes que sólo los físicos, no somos manipulados y no estamos dentro de la matrix.

Que compremos durante el Buen Fin nos vuelve parte de la fiesta, parte de la modalidad y la emoción por comprar y comprar con descuentos, nos habla sobre aprovechar las oportunidades, algo que le encanta hacer al mexicano, el Buen Fin es nuestra oportunidad de ser.

Compramos para sentirnos bien, para sentirnos a gusto, para materializar nuestros pensamientos, y no, no somos materialistas, porque cada compra, cada prenda, cada artículo te envuelve y te hace pertenecer a tu comunidad, esa comunidad que se forja en ti y que es parte de lo que eres.

Todos crecemos y nos vemos influenciados por nuestros padres, la familia en general, por la escuela, los amigos, los vecinos, las personas que conocemos y admiramos por alguna razón, somos el cúmulo de un sinfín de puntos dispersos que se unen en un ser completamente individualizado pero que tiene aspiraciones espirituales, intelectuales, también materiales, y eso lo hace ser.

Es parte de la necesidad de cualquier persona, la verdad es que todos adquirimos bienes por necesidades diferentes, no todo nuestro consumo tiene que ser responsable, porque somos humanos y tenemos oportunidad de ser imperfectos a veces, pero las campañas por desmeritar la inteligencia y capacidad racional de las personas van más allá de una oscura conspiración.

Puedes ser del 40% de los consumidores que lo hacen físicamente, del 9% que lo hace online o del 51% que se aventura a utilizar las dos modalidades, lo cierto es que siempre que compras tienes una razón, tal vez nadie la vea a la primera, pero estas siendo crítico en saber lo que eres y lo que proyectas.

El consumo forja, y nos acompaña en nuestro crecimiento, nos permite ver y explorar opciones, nos permite depurar lo que somos y quienes somos, nos vuelve críticos y nos muestra el mundo real, ¿o es que no esperamos con ansias el primer empleo para poder comprar algo más que sólo lo aprobado por nuestros proveedores?, el crecimiento del 23% de nuevos compradores en promedio cada año del Buen Fin lo reafirma.

Los espacios físicos o virtuales nos dejan pertenecer, nos dejan encontrar un punto de partida hacia los momentos y apropiaciones de nuestra historia y la historia colectiva, como no vamos a consumir cuando el Buen Fin es un evento colectivo.

No estamos a merced de corporaciones mal intencionadas, no cedemos ante las manipulaciones, no estamos hipnotizados, 7 de cada 10 mexicanos compra durante el Buen Fin porque son mexicanos y esto concierne en su cotidianeidad, por algo menos de la mitad del país se involucra en las promociones del Black Friday, a pesar del incremento de estas en los últimos años en nuestro país.

Dejemos las opciones abiertas, dejemos las oportunidades florecer, dejemos la crítica al consumismo y la manipulación de la mercadotecnia, promovamos la información sobre cómo pagar de forma segura, tanto para los compradores como los comerciantes, así como informar sobre la prevención y el actuar si eres víctima de delitos como robos y fraudes que cada año incrementan en promedio 40% en está época.

Porque entre ser y no ser, todos compramos.

 

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