17 mayo, 2022

#Opinión || ¡Mamá, no todo es color gris!

Una mujer presa juega con su hijo en el interior de las instalaciones del Centro de Reinserción Femenil durante el taller "Niñez y Prision: una óptica de la maternidad en prisión". Impartido por integrantes de la fundación Reinserta. Escobedo Nuevo Leon, el 19 de mayo del 2021.

Voto en Blanco (10 de mayo de 2022) || Por Getsemani Quiroz Rosas

No todas las historias de maternidad son iguales, algunas se cuentan detrás de las rejas, entre paredes sin color y bajo un techo que ni siquiera les permite a los niños conocer el sol, el cielo o las estrellas.  

De la mano de mamá, caminan entre las rejas, las demás reclusas se vuelven sus tías; los otros niños, sus hermanos, sus amigos; todos son familia.

Se habla de que el derecho a la maternidad es para todas sin importar las condiciones en las que se encuentren, esto implica que las mujeres privadas de su libertad que quedan embarazadas, puedan tener a sus bebés, pero el entorno no garantiza que lo hagan de forma digna.

El derecho a nacer libre, se ve limitado cuando mamá está en prisión, cuando no existe el apoyo por parte del estado y cuando se ve a los niños como un recluso más, invisibilizandolos y minimizando sus necesidades. 

El 3 de junio de 2016 entró en vigor una reforma en la que, de acuerdo con la Ley Nacional de Ejecución Penal (LNEP), la edad permitida para que los niños y niñas permanezcan con sus mamás en prisión es hasta los 3 años. (Macfarland, 2017)

Antes de las regulaciones y de las propuestas hechas por la fundación Reinserta, los niños llegaban a estar dentro de la cárcel hasta los seis años. De acuerdo con el Censo Nacional de Gobierno Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatales 2015, en 2014 había 549 niños menores de 6 años en prisión viviendo con sus madres en México, en situaciones precarias. 

¿Qué es Reinserta?

Reinserta es una fundación en la que se trabaja por los niños que nacen y viven en prisión hasta los seis años en la cárcel de Santa Martha Acatitla, para que no sean absorbidos por el ambiente en el que viven, tienen la única casa de medio camino para adolescentes en proceso de reinserción que han cumplido medidas de internamiento y ayudan a la liberación de inocentes de prisión para evitar resentimiento social y contribuir a la debida impartición de justicia.

Reinserta es la fundación que mira lo que la sociedad ha decidió volver invisible, que busca apoyar a quienes también merecen tener derechos, una vida digna, una segunda oportunidad, pero también se preocupa por darle la primera oportunidad a quien nace y vive su infancia sin ella.

Desarrollan actividades que regalan un rayito de esperanza a las mamás que están en la cárcel, se preocupan por que los niños conozcan más allá de esas cuatro paredes grises, más allá de esas rejas blancas, más allá de la violencia e historias desgarradoras que escuchan y con las que crecen, buscan darles cuentos con final feliz aun cuando el entorno sea el más complicado. 

¿Por qué las mamás deciden tener a sus hijos en prisión?

“Quiero que sepa que yo soy su mamá”, “Taladra el corazón pensar que voy a tener que despedirme de mi hijo”, “Me tengo que preparar desde siempre, porque se que se lo van a llevar”, “Si pudiera regresar el tiempo, habría hecho las cosas diferentes”… 

Ser mamá es la cosa más bonita que le puede pasar a una mujer, todos dicen que llena el corazón de amor, pero… ¿es igual cuando se está en la cárcel? La sociedad se divide en dos posturas válidas, las opiniones encontradas acerca de si está bien que las mujeres decidan tener a sus hijos dentro de prisión, o si lo mejor es que los dejen crecer en libertad. 

No es un secreto que esta situación genera gran impacto psicológico en los niños y en las madres, el explicarle a un niño que creció ahí porque su mamá cometió un delito y que la cárcel es un lugar malo, es bastante complicado; los niños salen y se enfrentan a una sociedad prejuiciosa, donde aprenden a no decir que nacieron en prisión o que mamá está en prisión.

En la actualidad, el gobierno ha dado una pequeña mirada a este gran problema, la instalación de bebetecas (bibliotecas para niños con contenidos especiales que van desde los 0 a 3 años) y celdas especiales para madres, así como salones para los niños que están creciendo dentro de los penales, talleres de decoración y apoyo con recursos para la adaptación de zonas infantiles, son propuestas que se han puesto en marcha, sin embargo, no se les da un seguimiento.

¿Cómo es el proceso de ser mamá en la cárcel? 

Existen 13 centros penitenciarios en México, de los cuales 2 son femeniles; en Santa Martha Acatitla hay mil 208 internas de las cuales 62 son madres. 

Si alguna reclusa resulta embarazada, se le apoya con una salida al mes para su revisión ginecológica, el día del parto es trasladada al hospital en el que permanece tres días para luego regresar al penal, sin embargo, si el parto se adelanta, todo el proceso se lleva a cabo dentro de la clínica del reclusorio. 

Dentro del penal realizan actividades y trabajo para poder mantener a los bebés y a ellas. 

¿Qué es lo más difícil de ser mamá dentro de prisión?

Dentro de los miedos con los que ellas viven a diario es a que los bebés se enfermen, ya que no existe una atención adecuada para estos casos.

Ser mamá implica querer lo mejor para tu hijo, un lugar donde su alrededor no sea de color gris, una pared donde pueda ver animales, figuras, dibujos, colores, esperanza; la misma esperanza con la que los niños pintan la realidad de esas mujeres, es por ello por lo que se les ha permitido a las mamás que decoren las celdas especiales para el área de maternidad y donde se encuentran los niños.

Pese a todo eso, lo más difícil sigue siendo el momento de la despedida, cuando los niños ya no pueden continuar con sus mamás y ellas tienen que terminar de cumplir su sentencia, que se los lleven, que los separen, que ahora los niños vayan a una casa hogar, a vivir con otro familiar, asistir a terapia, entender la realidad, que las mamás ya solo los puedan ver una vez al mes, o dos si tienen suerte. 

Los cursos de separación a los que tienen que asistir son la parte triste de estar con sus hijos, también el remordimiento de haber tomado malas decisiones y sentirse egoístas por querer tener a sus hijos ahí, por no poder mostrarles que no todo es de color gris. 

 

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