21 septiembre, 2021

¿Dónde queda Palestina?

Por: @car_vallin (Twitter)

La paz no se compra ni se logra con una firma en Washington


ESTADO DE MÉXICO, enero 11 (VOTO EN BLANCO).-Palestina se encuentra en el corazón del Medio Oriente, entre el Mediterráneo y el Mar Muerto, comparte fronteras con Egipto, Jordania, Líbano y Siria. Históricamente, Palestina ha sido un lugar de fraternidad, encuentro, desarrollo e intercambio cultural de diversas civilizaciones y religiones. Sin embargo, todo cambio desde hace más de 70 años, tiempo que Palestina lleva resistiendo la ocupación y usurpación ilegal de su territorio por una colonia llamada Israel.

 

La cuestión palestina o el conflicto árabe israelí, como se le suele designar, ha tenido momentos de guerra, altas tensiones entre palestinos, naciones árabes y el gobierno de Israel, pero, también, ha habido ocasiones, las menos, en las que el camino de la paz y el reconocimiento de la soberanía del estado palestino con todos los derechos para su población ha llegado a vislumbrarse.

 

Hubo un antes y un después de los Acuerdos de Oslo, firmados por Yasser Arafat y Yithzak Rabin, cuyo objetivo era la paz y llegar a una solución digna que terminara con las agresiones de los israelís hacia los palestinos, así como con la ocupación ilegal. Sin embargo, de los Acuerdos de Abraham no puede decirse lo mismo, pareciera que el requisito para suscribirlos es ser un régimen dictatorial, ya que los firmantes han sido Israel con los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos, Sudán y se comenta pronto se sumará el represivo reino de Arabia Saudita a la lista.

 

La firma de los Acuerdos de Abraham rompe con la larga política panarábica de que el establecimiento de relaciones entre las naciones árabes con Israel se daría sólo después del establecimiento del estado palestino con capital en Jerusalén, su reconocimiento por parte de los israelís y el fin de la ocupación ilegal.

 

Convencer a los gobernantes árabes fue bastante sencillo, ya que a diferencia de otras épocas de liderazgos fuertes, los hombres ‘duros’ de la región se vendieron muy barato. En el caso de Sudán, el precio fue salir de la lista norteamericana de países que apoyan el terrorismo; en el caso marroquí fue con el reconocimiento israelí y norteamericano de la soberanía de la monarquía alauita sobre el Sahara Occidental y; para el primer país firmante, los Emiratos Árabes Unidos, la autorización del Senado norteamericano de venta de armamento norteamericano con un valor de 23 billones de dólares. Asimismo, todas estas naciones tienen ya garantizado su acceso, sin intermediarios, a la sofisticada tecnología de espionaje israelí tan valorada por los gobiernos autoritarios, tanto de México, el norte de África y la Península Arábiga.

 

La paz no se compra ni se logra con una firma en Washington, como suele repetir a menudo el presidente Andrés Manuel López Obrador, la paz es fruto de la justicia y en la región no habrá tranquilidad y continuara prevaleciendo la amenaza de una guerra o ataque terrorista mientras el autoritario régimen israelí continúe con su política de apartheid contra la población palestina; promueva abiertamente la ocupación ilegal del territorio; siga manteniendo, como desde hace 14 años, a la Franja de Gaza como una prisión a cielo abierto, donde nada ni nadie entra y sale sin la autorización del ejército israelita, donde incluso a la ayuda humanitaria, el gobierno de Israel, ha negado su ingreso y; muchos otros crímenes más.

 

Del lado palestino también ha habido errores como la no celebración de elecciones desde hace más de 10 años, la permanencia de Mahmoud Abbas como presidente desde el 2005, la falta de renovación de los liderazgos palestinos y privilegiar los intereses de las diversas facciones sobre el bienestar de la población palestina. Sin embargo pareciera que los Acuerdos Abraham han despertado y logrado la unión de los diferentes grupos ante cuestiones que llevaban más de una década dividiéndolos. 

 

No olvidemos que la paz en Palestina y, la región, es posible y alcanzable.