4 diciembre, 2021

#Opinión || Bien Canija la Catrina

Voto en Blanco (19 de octubre de 2021) || Rosa Lealde

¿Qué hay más mexicano que la Catrina? Esta imagen representa al país y nuestras tradiciones a nivel mundial. Tanto es su auge que ha causado discusión y enojo desde hace tiempo, por ello en esta ocasión te invito a redescubrir a este personaje, así como a debatir conmigo si es símbolo de apropiación cultural o la añoranza de un país que busca identidad en una cultura que le agrada. 

¿Qué es la Catrina? 

Antes de todo, recordemos un poco la historia de este personaje, el cual fue creado en el año de 1910 por el caricaturista mexicano José Guadalupe Posada para hacer una crítica, a modo de burla, a aquellas mujeres indígenas que habiendo ganado buen dinero con la venta de garbanzo durante el porfiriato, ahora se vestían de modo fino y renegaban su cultura y orígenes. 

“La muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”– José Guadalupe Posada 

Originalmente, Posada se refirió a este personaje como “la calavera garbancera”, y sería el muralista Diego Rivera quien después la rebautizó como “Catrina”, cuando en el año de 1947 al gobierno mexicano quiso que comenzaramos a definirnos como “mexicanos” y adoptar maneras de expresarnos como tal. Por ello más tarde la Catrina pasó de ser una “crítica social”, a la representación de cómo los mexicanos nos burlamos de la muerte. 

La imagen de cuerpo completo que hoy conocemos como “la catrina”, se presentó por primera vez en en 1947 de la mano de Diego Rivera en su Mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, donde además de darle el aspecto que hoy tiene, también le dio el nombre que hoy porta, que para el muralista representaba a alguien que vestía ropas finas y tenía mucho dinero. 

La Catrina como añoranza y enojo nacional 

Como se dijo con anterioridad, este personaje es desde 1947 una representación de cómo los mexicanos nos burlamos de la muerte, por ello aunque su aparición es más común durante la víspera de día de muertos, la verdad es que este personaje nos acompaña durante todo el año, sin embargo, con la aparición de Internet y la constante mezcla de culturas que trae consigo la era moderna, la Catrina pareciera que se ha ido resignificando en otras partes del mundo y hoy ya no es sólo mexicana, y eso de algún modo nos molesta.

Habemos mexicanos en todo el mundo y eso es hermoso porque nuestra cultura viaja con nosotros, el día de muertos no es la excepción, por ello hemos sido nosotros mismos los que le hemos metido la idea al mundo de que la catrina es una manera de ver la muerte, y otros la han querido adoptar porque de algún modo se identifican con esta visión, es ahí cuando comienza un proceso de apropiación de la catrina por parte de otros.

Hace rato que La Catrina forma parte de la vida de personas no esencialmente mexicanas, lo vemos por mencionar algunos ejemplos, en videos de YouTube de personas europeas o estadounidenses que hacen tutoriales de “sugar skull makeup”, o bien los disfraces que encontramos en diversas tiendas online (no precisamente mexicanas), y es que aunque quizá para ellos no signifique lo mismo que para los mexicanos, también les hace click cuando se trata de hacerle una representación a la muerte y que en muchos casos les hace tener un sentimiento de pertenencia e identidad.

Recordemos que “la identidad es un proceso permanente de reconocimiento en la acción, y para que el hecho se convierta en experiencia debe realizarse un proceso activo de apropiación mediado por el significado cultural” (Aguado, 2004: 34), por ello no nos sorprende que de vez en cuando las personas busquen sentirse validados en un entorno en el que varios hacen lo mismo, y en el que quizá se sientan cómodos.

Tal es el caso de aquellas personas que. maravilladas por la cultura mexicana. buscan hacerla parte de la suya, y es que esto no está mal, al final nosotros hemos adoptado y hecho nuestras muchas prácticas de varias partes del mundo, pero ¿Qué pasa cuando le quitan este significado que para nosotros lo es todo y lo transforman en mero accesorio o producto? es lo que muchos reconocen como apropiación cultural y es lo que termina enojando.

Pensemos por un segundo en aquella vez que vimos por primera vez a un extranjero disfrazado de Catrín o Catrina, todos estuvimos bien con ello hasta que comenzaron a “descontextualizar” el atuendo, lo mismo pasó con los productos que comenzaron a salir de la Catrina, a nadie le molestaba que fueran chinos hasta que caímos en cuenta que estos productos no nos representaban ni entendían nuestra cultura, que solo era una manera de ganar dinero y no pretendían reconocer nuestras tradiciones.

Cuando a algo se le despoja de su significado original no solo se le quita el sentido de su existencia, sino que lastima a aquellos para quienes es relevante, por ello no deberíamos ser partícipes de esto y quizá podríamos comenzar nosotros mismos a hacer que la figura de La Catrina deje de ser vista sólo como algo “bonito” y se comience a ver como una representación de la muerte que nos puede significar a todos que este no es el final, que aún en el más allá hay estilo, diversión y sobre todo unidad.

 

Más artículos en nuestra edición no. 42

 

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