20 mayo, 2022

#Opinión || Dinosaurios para nuestras niña

Foto por cottonbro, Pexeles

Voto en Blanco (04 de marzo de 2022) || Melissa Saldaña

Cuando pienso en un ser vivo que deja una gran marca, huellas por todas partes, en seres grandes y poderosos, resistentes, dueños de la tierra, pienso en las mujeres que me rodean, las que nunca conocí y las que no alcanzaré a conocer.

Hace relativamente poco, comenzamos a preocuparnos menos sobre las clasificaciones de género en los personajes que los niños y las niñas podían admirar, quitándonos prejuicios logramos ver a las niñas con poses de superhéroes, y hace poco escuché una pregunta con la voz más pequeña del mundo: ¿Cuál es mi superpoder?, sin dudarlo dije “TU VOZ”.

“La voz tiene poder, la gente escucha cuando hablamos; no se trata de combatir (…) con violencia, sino con las palabras”

Malala Yousafzai, Premio Nobel de la Paz 2014

Foto por cottonbro, Pexeles
Foto por cottonbro, Pexeles

Creo febrilmente, como Malala, que el superpoder del 24% de la población mundial es su voz, que el empoderamiento femenino realmente comienza desde la infancia, una niña empoderada es una mujer fuerte, consciente, poderosa, resistente, dueña de sí, de sus decisiones y de la tierra, gigante como un dinosaurio.

A las niñas también les gustan los dinosaurios, admiran a esos seres que no conocieron pero que siguen estando presentes en la historia, que tienen museos repletos de anécdotas y datos sobre ellos, una parte de la historia inolvidable, los dinosaurios no sólo son para niños como me lo dijo la sección de ropa y juguetes en aquella tienda departamental.

Porque a las niñas les gustan las historias de seres inolvidables, de seres inspiradores, que dejaron huellas inmortalizadas, no por nada libros como “Cuentos de Buenas Noches para Niñas Rebeldes” de Francesca Cavallo sigue siendo un Best Seller 5 años después de su lanzamiento.

A las 18.9 millones de niñas mexicanas les gusta verse reflejadas en el arte, pero también en la vida, toman inspiración de su linaje femenino, lo abrazan, le agradecen y lo aman. Ese linaje que no lo dijo todo porque alguna vez a la sociedad le pareció una buena idea dejar en la sombra e ignorar descaradamente a la mujer, desde la más pequeña e indefensa hasta la más grande y sabia.

Y luego de dos siglos se lucha feminista, lo menos que merecen nuestras niñas en vivir protegidas, respaldas y sobre todo escuchadas, porque una voz pequeña no es una voz insignificante, una voz pequeña si puede cambiar el mundo.

Una voz pequeña nos hizo mirar en 2012 la crisis de derechos que vivían las mujeres en Medio Oriente, la necesidad de que las niñas tuvieran derecho a la educación; en el 2018, una voz pequeña nos hizo replantear las estrategias conjuntas de los gobiernos sobre el cambio climático; en 2014, otra voz pequeña nos hizo replantearnos que los derechos de la comunidad LGBT+ también deben estar presentes en la infancia, todos los días hay una niña que nos inspira a cambiar algo.

No debió hacer falta que en los años 90’s la ONU se haya preocupado por replantear el papel de las niñas y los niños dentro de una sociedad como ‘individuos’, dar el valor que corresponde a las voces de las niñas no resta autoridad a los adultos, reafirma lo que se busca en el futuro, los deseos del todo.

Escuchar voces pequeñas pero poderosas debería ser la aspiración en el hogar, en las escuelas y en todo el mundo, porque ya ha pasado suficiente tiempo para no reconocer y ceder en todo lo que se les ha negado a las niñas.

En pleno 2022, 6 de cada 10 personas analfabetas en México son mujeres, un millón de niñas en edad escolar no asiste a la escuela para recibir educación básica, y, si hablamos de una educación media superior, nos encontramos ante cifra inimaginables, tan sólo el 46% de mujeres de 15 a 24 años estudian.

Otro derecho fundamental que nos hemos negado a escuchar es la salud y sobre todo la salud sexual, al grado que México es el primer lugar a nivel mundial en embarazos adolescentes, 340 mil recién nacidos hijos de adolescentes menores de 19 años, sin determinar que gran parte de estos embarazos se dan por abuso sexual.

1.1 millones de niñas y adolescentes experimentan violencia sexual, ya deberíamos habernos indignado por que 1 de cada 4 niñas mexicanas se casé antes de los 18 años y luego sean 4 de cada 10 de estas niñas las que sufren violencia por parte de su pareja…y que todo este justificado.

El empoderamiento debería estar solventado en el conocimiento de su persona, su cuerpo y sus asombrosas e incontables capacidades, la validez de las voces fortalece los ideales y crea una conciencia propia, el derecho a réplica es fundamental para todas.

Foto por Inga Seliverstova, Pexeles

El empoderamiento comienza desde el segundo 1 fuera del cuerpo de mamá, con una educación de calidad, dotadas de cultura, ciencia y salud, con las más grandes posibilidades de creer y desear, de tomar sus propias elecciones, siempre informadas, dotas a las niñas de una educación eficiente y confianza

Las niñas a los 10 años están listas para comenzar a desempeñar funciones que determinarán su futuro, no cortemos las alas a una generación más, libertad para hablar y disposición para escuchar es todo lo que tienen nuestras infancias.

Mostrémosles su valor a través del amor, el respeto, la comunicación, la solidaridad y la empatía de ser mujer, de ser niña, se ser tan grande, resistente, imponente e innegable como un Dinosaurio.

 

 

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