4 diciembre, 2021

Impuestos a Netflix, Uber, Airbnb, etc

 

Recientemente trascendió una noticia en la que se informaba que el presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, Alfonso Ramírez Cuéllar (diputado por Morena) presentó una iniciativa en la que se plantea cobrar impuestos a plataformas digitales como Uber, Spotify, Netflix, Airbnb, etc.

Textualmente, la reforma propone “un mecanismo de retención en principio, en las personas físicas o morales que reciban los servicios suministrados. No obstante, para llevar a cabo una recaudación efectiva se propone que las instituciones integrantes del sistema financiero sean responsables solidarias de recaudar el impuesto y entregarlo al fisco federal”.

Además, se aclara que la iniciativa va encaminada a que los residentes en el extranjero que prestan servicios de esta naturaleza en el territorio nacional, paguen el IVA correspondiente por los servicios que prestan a consumidores mexicanos, por tanto, no se trata de un nuevo impuesto, sino de un intento de regular estos servicios.

A su vez, el diputado Ignacio Campos reveló en una entrevista para este medio (https://bit.ly/2kmkxTL) que había presentado una iniciativa que busca regular el comercio electrónico y estimó que, de lograrse, esto representaría alrededor de 10 mil millones de pesos en recaudación fiscal.

Pese a que las autoridades han repetido en múltiples ocasiones que no se trata de la creación de un nuevo impuesto, sino de un intento de regular la recaudación derivada de estas transacciones, la opinión pública ha percibido la noticia como la creación de un nuevo impuesto que (consideran) afectará sus bolsillos.

El tema de los impuestos es muy delicado y las autoridades tratan de manejarlo de distintas maneras para evitar una respuesta negativa de parte de la sociedad. Tal es el caso en esta ocasión.

Sin embargo, el tema ha sido tomado por actores políticos de oposición como un ‘disparate’ o ‘una ocurrencia sin sentido’. No podrían estar más equivocados.

Los dos gigantes de internet, Google y Facebook son de origen estadounidense y quién les cobrará impuestos es el centro de un debate muy técnico entre 130 países que buscan regular estas empresas a través de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Las grandes potencias europeas quieren que las Big Tech paguen más impuestos, pero es muy probable que las autoridades estadounidenses se opongan a ello.

El tema es bastante complejo, porque las empresas deben pagar impuestos en el lugar en el que declaran tener un beneficio, sin embargo, esto no es siempre donde tienen sus ventas reales.

Debido a la naturaleza de las empresas de internet, estas tienen la capacidad de asignar sus ganancias a filiales en otros países donde la tasación sea más baja.

Las normas acordadas a nivel mundial sobre la transferencia de beneficios, supuestamente, garantizan el pago de impuestos donde se crea el valor de una empresa a través de distintos medios, por ejemplo, mediante la inversión en activos físicos. En el mundo digital el escenario es completamente diferente.

En un artículo publicado por El País se menciona el siguiente ejemplo que ilustra muy bien una de las principales problemáticas en torno a los impuestos de las empresas tecnológicas:

“Supongamos que Coca Cola compra espacio publicitario en Google y que un usuario en París hace clic en el anuncio, generando ingresos para Alphabet. ¿Dónde debe pagar Sociedades? El único dinero que cambia de manos lo hace entre dos compañías con sede en Estados Unidos. Mientras, Google puede declarar los ingresos a través de su filial de Irlanda, cuya baja tasa de Sociedades ha llevado a muchas tecnológicas a establecerse allí. Por tanto, de forma contraintuitiva, Google podría deber muy pocos impuestos en Francia, a pesar de que fue allí donde tuvo lugar el clic y la visualización del anuncio, y pese a que el personal local de Google pudo facilitar la compra del anuncio”.

Los franceses no están de acuerdo con esto (y tienen toda la razón), tampoco los británicos, alemanes, españoles, italianos, indios y otras economías importantes como la de México, que acaba de abrir este debate entre sus ciudadanos. Todos ellos, están tratando de establecer un mejor sistema de recaudación para las Big Tech a través de la OCDE.

Se estima que Apple, Microsoft, Facebook y Amazon generen un beneficio combinado antes de impuestos de alrededor de 3 billones 720 mil 748 millones de pesos en 2019. Esto representa 23 veces el presupuesto programado para todo el sector Salud mexicano en 2020. Y la tendencia muestra que estos ingresos seguirán creciendo a una velocidad impresionante.

Por tanto, las secretarías y ministerios de Hacienda de los países antes mencionados consideran que es un buen momento para obtener ingresos fiscales de estas ganancias. Particularmente, después de los escándalos en los que se han visto envueltas estas empresas por el uso de datos de los usuarios.

La OCDE analiza muchas propuestas que están llenas de terminología fiscal pero todas ellas coinciden en que las empresas tecnológicas deben pagar impuestos según dónde estén sus usuarios y no dónde estén físicamente establecidas ya que, en muchos casos, no es ahí donde se generan los ingresos.

 

Huecos legales y/o fiscales

Cabe mencionar que muchas de estas empresas operan al margen de huecos legales y fiscales que les permiten mantener precios relativamente bajos con respecto a otras alternativas, lo que propicia condiciones de competencia desigual.

Este mes, el gobernador de California Gavin Newsom promovió un Proyecto de Ley que buscaba obligar a Uber a reconocer a los conductores de la empresa como empleados de la misma, lo que implicaría un aumento de alrededor del 30 por ciento en los precios del servicio, según analistas.

Sin embargo, Uber rechazó el proyecto y argumentó que el trabajo de los conductores “no es una parte central de su negocio”, porque Uber está constituido como “una plataforma de tecnología que atiende necesidades específicas de los usuarios como el transporte”.

Sobra decir que quienes trabajan en Uber no gozan de prestaciones.

Por todas las razones mencionadas, es necesario regular la situación fiscal de estas ‘nuevas corporaciones’. En ese sentido, México (y todos los países interesados) debe trabajar en crear condiciones de ‘piso parejo’ en muchos rubros, el de las empresas tecnológicas no es la excepción.

Históricamente el impuesto más exitoso es el que se cobra y se administra fácilmente por la entidad fiscalizadora, por tanto, para este punto el debate no debería ser sobre la dicotomía “impuesto sí/impuesto no”, sino sobre la instrumentación que se utilizará para recaudar los impuestos de estas empresas.

Los instrumentos que se creen para este fin, deben evitar romper el crecimiento orgánico de las plataformas digitales, compartir los beneficios de la nueva economía y, a su vez, crear condiciones de equidad fiscal entre negocios tradicionales y plataformas digitales.

Finalmente, cabe mencionar que algunas plataformas digitales que operan en México ya están preparadas para la nueva regulación fiscal e incluso, ya la esperaban. Como Cabify, quien ya descartó aumentar sus precios. Si Cabify puede, las demás empresas también.

Braulio Luna / @brauliolxn

 

Este es un espacio de opinión y no representa la postura del medio sino la del autor